Trump quiere que la NASA deje de financiar la Estación Espacial Internacional y regrese a la Luna

Trump quiere que la NASA deje de financiar la Estación Espacial Internacional y regrese a la Luna

febrero 12, 2018 Uncategorized 0

La tendencia del gobierno de Donald Trump a desligarse de alianzas e instrumentos de cooperación internacional (o la pretensión de ajustarlos a su conveniencia unilateral) ha sido notoria y ahora esa actitud se extiende también a la exploración del espacio.

De acuerdo al portal Space.com, la propuesta de presupuesto para 2019 que acaba de presentar la Casa Blanca implica que Estados Unidos ponga fin a su contribución económica a la Estación Espacial Internacional (EEI) en 2025, lo que tendría serias consecuencias para esa singular base orbital –uno de los hitos de la ciencia y la cooperación de la humanidad– pero también para las actividades de Estados Unidos en el espacio. Y se propone también el ambicioso plan de llevar una misión estadounidense tripulada a la Luna para 2023.

Una vista de la Estación Espacial Internacional en la órbita terrestre. (Wikimedia)

Una vista de la Estación Espacial Internacional en la órbita terrestre. (Wikimedia)

Una vista de la Estación Espacial Internacional en la órbita terrestre. (Wikimedia)

Si la NASA elimina su presupuesto para la EEI, sus astronautas se quedarían sin base donde operar en el espacio. Por añadidura, dado que Estados Unidos no cuenta actualmente con naves espaciales propias para poner personas en órbita (la NASA depende ahora de cohetes y cápsulas rusas) el escenario de partida para el plan de la Casa Blanca no tiene todavía ‘cimientos’ muy firmes.

La NASA ha destinado cada año entre 3.000 y 4.000 millones de dólares a la Estación Espacial Internacional, y lo seguirá haciendo hasta 2024 (fecha límite en la que esos fondos han sido aprobados). Y si el presupuesto presentado por la Casa Blanca esa aprobado con las partidas para la NASA que se han propuesto, a partir de 2025 se cortarán los fondos para la EEI aunque actualmente no exista certidumbre de que para entonces Estados Unidos tendrá alternativas para operar en el espacio.

Pero habría planes para ello. La Casa Blanca impulsa el proyecto de llevar de nuevo astronautas a la Luna, esta vez para establecer allí una base permanente. Para ello asignó a la NASA en la propuesta de presupuesto para 2019 unos 10.000 millones de dólares para proyectos de exploración espacial tripulada. Y pone una fecha muy específica como objetivo: llevar de nuevo astronautas al satélite terrestre en 2023.

Para lograrlo se propone sustituir la EEI por infraestructura espacial privada, presumiblemente de empresas estadounidenses para las que la NASA sería un cliente más, y completar en 2020 el desarrollo del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) y el cohete Orión, indispensables para que la NASA pueda lanzar por sí misma astronautas y equipo pesado al espacio. Actualmente Estados Unidos no cuenta con un cohete capaz de hacerlo y debe subcontratar a la agencia espacial rusa. En 2019 el presupuesto planteado asigna 3.700 millones al SLS y Orion, y destina 150 millones para impulsar a socios privados que sustituyan la infraestructura orbital que la NASA dejaría de tener si abandona el financiamiento de la EEI.

En ese contexto, el exitoso lanzamiento del cohete Falcon Heavy de SpaceX, el más poderoso disponible, podría abrir espacio a una asociación entre esa empresa, propiedad de Elon Musk, y la NASA para potenciar o agilizar los planes espaciales de Donald Trump.

Así, al parecer Trump quiere también un “Estados Unidos primero” a escala espacial. Lo ha afirmado en el nuevo proyecto presupuestal al decir que se propone establecer la “preeminencia de Estados Unidos en la luna y en torno de ella” y dejar atrás la multinacional EEI para propiciar alternativas privadas, presumiblemente de capital estadounidense. Y también plantea dejar de lado el actual sistema de satélites de comunicaciones propiedad del gobierno y optar en mayor medida por satélites privados.

El salto espacial propuesto por Trump es, así, de gran magnitud, aunque no es claro si el Congreso autorizará ese giro presupuestario ni el nuevo foco en los intereses y esquemas espaciales. Y más allá del dinero, que es importante, aún está por verse si la NASA podrá concluir el desarrollo del SLS y el Orión en las fechas previstas y si las corporaciones privadas podrán para entonces tener en órbita una infraestructura capaz de reemplazar a la EEI. El reto es ambicioso y polémico, pero está allí y puede desatar innovación y competencia.

El gobierno de EEUU tiene planes de llevar de nuevo astronautas a la luna y podría dejar de contribuir en 2025 al presupuesto de la Estación Espacial Internacional. (Newsweek/NASA)

El gobierno de EEUU tiene planes de llevar de nuevo astronautas a la luna y podría dejar de contribuir en 2025 al presupuesto de la Estación Espacial Internacional. (Newsweek/NASA)

El gobierno de EEUU tiene planes de llevar de nuevo astronautas a la luna y podría dejar de contribuir en 2025 al presupuesto de la Estación Espacial Internacional. (Newsweek/NASA)

En todo caso, el espíritu de cooperación internacional de la EEI es singular y aunque está previsto que la vida operativa de la estación dure hasta 2028 (o quizá antes, si la NASA le quita los fondos a partir de 2025), muchos buscan la forma de lograr un reemplazo para la base orbital en el mismo contexto de vinculación entre países. Pero para contar con un reemplazo operativo a partir de esa fecha se requerirá un nuevo esfuerzo de trabajo colaborativo y presupuestal multinacional, y el afán de Estados Unidos de desligarse de la EEI no es en ello muy auspicioso.

Si en algo la EEI ha mostrado éxito, además de en lo técnico-científico, es que la participación de múltiples naciones e instancias en un proyecto colaborativo común es un marco muy propicio para el avance en un entorno tan difícil y complejo como es la exploración espacial.

Y en la medida en que nuevos y más complicados proyectos se planteen, posiblemente más necesaria y conveniente será la colaboración y la financiación internacional en proyectos del espacio. Un aislacionismo en ese sentido puede resultar punzante, aunque la noción de que Estados Unidos por sí mismo será capaz de acometer ese y otros proyectos, como el retorno y la colonización lunar, son muy atractivos para muchos en el gobierno y las fuerzas políticas estadounidenses.

Y ciertamente hay empresas que han desarrollado capacidad técnica importante y que, aunque aún están en sus primeras fases, podrían dar pie a un sector espacial privado con capacidad de competir y reemplazar incluso a las agencias estatales.

Por ahora, todo sigue en veremos y aunque esos planes de la Casa Balanca han aterrizado en la mesa del Congreso, aún tienen que ser analizados y aprobados en el Legislativo, en un proceso potencialmente complejo y sin garantías, antes de poder despegar.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro